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| Foto: Reuters |
Esta investigación publicada en la revista PloS One por un equipo de investigadores de la facultad de medicina de la Universidad de Columbia, es importante ya que para frenar el desarrollo de una enfermedad, hay que conocer primero cómo progresa.
Lo que no está tan claro es el mecanismo de contagio exacto, como apunta Jesús Ávila, Director científico de CIBERNED. “El estudio recién publicado apunta a que las proteínas se expanden a través de las sinapsis, las conexiones neuronales”, comenta. Pero no detalla cómo. Hay dos teorías. Una apunta a que al morir, las neuronas infectadas liberan la proteína y así ésta entra en contacto con las células circundantes. Otra, la que sugiere el grupo estadounidense, se inclina por creer que es mediante la secreción de pequeñas vesículas o membranas con la proteína en el interior que son las que entran en las células sanas, indica este investigador.
La diferencia tiene su importancia. “Si la contaminación es extracelular, quizás se puedan poner en marcha ensayos de vacunas para bloquear el acceso de la proteína a las neuronas sanas”, comenta Jesús Ávila. “También se podría tratar de destruir los ovillos que forman las proteínas o su toxicidad, pero todos estos estudios están en pañales”, admite.
En el caso de esta demencia, se sabe que comienza en una zona del cerebro llamada corteza entorrinal, conectada con el hipocampo y relacionada con le memoria inmediata. También que posteriormente se expande al resto del cerebro. Pero hasta ahora se ignoraba cuál era el proceso que seguía para extenderse. Distintos estudios sugerían que la enfermedad avanzaba al expandirse de una parte a otra del cerebro, en lugar de emigrar a la vez en diferentes áreas, pero no existían suficientes evidencias para demostrarlo.
El alzhéimer se caracteriza por la muerte neuronal y la presencia de dos estructuras aberrantes en el cerebro: la proliferación de las llamadas placas seniles (depósitos del péptido beta-amiloide) y la formación de unas estructuras llamadas ovillos neurofibrilares. La responsable de estos últimos es la proteína Tau modificada.
Esta proteína es especialmente relevante porque su presencia en distintas partes del cerebro sirve para seguir la evolución de la enfermedad.
Este estudio abre nuevas vías de investigación para descubrir el mecanismo de contagio entre neuronas y así poder combatirlo.
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